Alemania es un país con fama de calculador y el éxito de su fútbol no es una excepción. Que el 25 de mayo, en Wembley, en ocasión del 150 aniversario de la Asociación Inglesa de Fútbol, dos de sus equipos, Bayern Múnich y Borussia Dortmund, disputen por primera vez la final de la Liga de Campeones se debe en gran parte a su firme apuesta por la formación de jóvenes jugadores que ha dado como resultado una Bundesliga atractiva por su fútbol y goles, seguida por una masiva afluencia de público y potente gracias a la buena salud económica de sus clubes.
El fútbol alemán siempre se distinguía por su lucha infatigable, fuerza física y espíritu competitivo, pero tocó fondo en el Euro-2000, cuando su selección cayó en la primera fase tras sumar un punto en sus tres partidos.
La Bundesliga estaba plagada de extranjeros y la Federación tomó cartas en el asunto. Así, con vistas al Mundial que iba a disputar como anfitrión en 2006, puso en práctica un ambicioso programa de promoción de talentos que ha cambiado el prototipo de jugador de antaño. Ahora los Müller, Kroos, Götze, Reus, Gündogan, Hummels, Neuer... destacan también por su calidad individual.
Aquella apuesta de la Federación Alemana de Fútbol se tradujo en la inversión de más de 700 millones de euros para construir 366 centros de formación de jugadores por todo el país dirigidos por técnicos profesionales. Además, a los clubes de Primera y Segunda División se les obligó a tener su academia de futbolistas. El plan incluyó un proceso de captación de hijos de emigrantes (sobre todo turcos) y un seguimiento de las jóvenes promesas a través de una nueva selección “B”.
Jürgen Klinsmann, su entonces ayudante Joachim Löw, ahora al frente del “Mannschaft”, y el técnico Oliver Bierhoff fueron los ideólogos del proyecto, que dio sus frutos con un ilusionante cuarto lugar en el Mundial-2006 que tuvo continuidad en la Euro-2008 (subcampeón), Mundial-2010 (tercero) y Euro-2012 (semifinalista).
El rigor presupuestario impuesto por la Liga alemana y un reparto equitativo de los derechos de TV permite a los clubes destinar más dinero a la formación de talentos y bajar el precio de las entradas. La Bundesliga es el campeonato más seguido con 44 mil espectadores de media por partido.
Como resultado de este éxito calculado, los equipos alemanes han pasado a mandar en Europa y esta temporada sólo han perdido uno de los 12 partidos ante españoles.
Pero todo esto ya se veía venir: lo cierto es que el poderío de los dos gigantes españoles, así como el de otros grandes clubes ingleses e italianos, no logra ocultar las grietas en el sistema operativo de las grandes ligas europeas, salvo la Bundesliga alemana, que tiene una robustez llamativa.
51% de la propiedad
De los clubes les pertenece a los socios, como norma impuesta por la Bundesliga. Las empresas con acciones de un club están obligadas a involucrarse por lo menos 20 años, para asegurar la inversión y el trabajo a largo plazo. Las empresas Audi y Adidas participan del Bayern Múnich; sin embargo, el 92 por ciento del club es de los socios.
Cantera propia
La reorganización de la Bundesliga, hace 13 años, incluyó la exigencia de que los clubes contaran con su propia academia, cuyos beneficios se vieron en forma paulatina: desde entonces, los alemanes han sido campeones europeos en las categorías de 17, 19 y 21 años.
El jugador más influyente desde el punto de vista táctico en los tres partidos que el Borussia Dortmund ha disputado recientemente con el Real Madrid (dos victorias y un empate) ha sido Mario Götze, un jovencito de 20 años que la próxima temporada jugará en el Bayern, pedido por Guardiola.
Götze ha controlado con llamativa facilidad a Xabi Alonso, el jugador tácticamente más importante en el esquema de Mourinho.
Triunvirato
Los alemanes, además, no se dejan cautivar con la noción del entrenador-mánager, el que tiene la última palabra en todas las ventas y todas las compras, como pretende José Mourinho, técnico de Real Madrid.
En una entrevista otorgada a la revista inglesa World Soccer, el presidente del Bayern Múnich, Uli Hoeness, dejó en claro que las contrataciones son decididas por tres personas: él mismo, el entrenador de turno y Karl-Heinz Rummenigge, el otro dirigente de mayor peso en la directiva.
“Tenemos que decidir por unanimidad”, dijo Hoeness. Cabe preguntarse cómo funcionó esa unanimidad en la contratación de Guardiola, que relevará al exitoso Jupp Heynckes.
EN LA FINAL
Alemanes prefieren a Borussia Dormund
La mayoría de los alemanes quiere que el Dormund gane la final de la Champions ante el Bayern, según un sondeo del instituto Forsa por encargo del canal RTL, sólo un 25 por ciento desea que el Bayern se lleve el título. Un 56 por ciento quiere que el Dortmund gane. Otro sondeo, del canal ARD, muestra que un 27 por ciento es partidario del Bayern y el 58 por ciento del Dortmund.
Aunque el 59 cree que ganará al Bayern. Un dato que refleja el hambre de títulos internacionales de los alemanes es que en Berlín se emitirá la final en pantallas gigantes junto a la emblemática Puerta de Brandeburgo, escenario reservado para los partidos de Mundial o Eurocopa. Podrán disfrutar por primera vez en 12 años, que el título quedará en manos de un equipo alemán.
CON UNA ECONOMÍA RENTABLE
Borussia Dormund y Bayern Múnich juegan en la Liga “perfecta”
La Bundesliga es un modelo de gestión rentable, atractivo, prolijo, previsible y competitivo. La DFL (Liga Alemana de Fútbol) publicó recientemente un informe con algunos detalles de los resultados de la temporada 2011/12: se vendieron 44.293 entradas promedio por partido (un crecimiento de más del 5 por ciento respecto del año anterior). Los estadios, seguros y modernos, estuvieron siempre a más del 90 por ciento de sus capacidades. Las reglas se establecen en función del respeto al público.
Tienen un calendario organizado de principio a fin. Y no hay “Coprosede” que lo cambie. Cada club vende abonos anuales, pero reservan buena parte de su aforo para la venta del día del partido (más del 40 por ciento de los tickets). El precio de las entradas (22 euros, promedio), está por debajo del de España e Inglaterra. Los clubes mayormente funcionan como sociedades mixtas, mezcla de capitales privados y socios. Ninguna empresa puede retener más de la mitad del capital, salvo que haya probado por más de 20 años su responsabilidad en esa institución.
Los estadios, seguros y modernos, siempre están a más del 90 por ciento de sus capacidades.
Cada año, una auditoría independiente releva el estado financiero de los clubes. La deuda conjunta del fútbol alemán es una risa comparado con el “doping financiero” de varios equipos de la Premier League inglesa, o con la deuda del fútbol español al fisco. La UEFA certifica en sus periódicos informes que la Bundesliga es la liga más rentable del mundo y la que mejor crece.
Los clubes desembolsan conjuntamente más de 40 millones de euros para desarrollar sus academias formativas, de donde luego salen Özil, Müller, Kross, etcétera.
Los derechos de TV, se negocian colectivamente y también son equilibrados: Bayern Múnich —el mejor pago—, percibió el año pasado 28 millones de euros; Colonia, el último en el escalafón, 14. En España, Real Madrid y Barcelona reciben 140 millones y Levante, sólo 12. Las escandalosas diferencias también se ven en la tabla de posiciones: mientras en España conviven dos ligas (la del Madrid y el Barça, y la de los mortales), en Alemania hay equivalencias, y eso, asegura la competencia.